Lycée Comte de Foix

—Journal des élèves nº11 – 17 Mars 2016 — —Conectado: L'info qu'il nous faut —

Crítica teatral

 

Las chicas de “littérature étrangère” con su profesora de Español: Sra KOLAR MICO, el pasado seis de diciembre a las 21h30,  en el teatro comunal de Andorra la Vieja fueron a ver la representación de La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca. De la mano de la compañía l’ENA (Escena Nacional de Andorra), “Cia. An-danda-ra” y bajo la dirección de Irina Robles. Para muchos la obra teatral más célebre de Lorca, es sin duda La casa de Bernarda Alba. No solo por el valor documental  y el aspecto trágico de la obra, sino también porque fue la última obra que escribió en vida el poeta. Entonces esta obra podría interpretarse cual un testamento.

Después de la muerte de Antonio María Benavides, su segundo marido, Bernarda impone a sus cinco hijas un luto de ocho años. Durante esos ocho años no podrán salir de casa, ni tener contacto con el mundo exterior. Solo la hermana mayor: Angustias que es fruto del primer marido de Bernarda tiene contacto con sexo opuesto, ya que a pesar de que es la mayor ella está comprometida con Pepe el Romano. Este hombre es el causante de prácticamente todos los conflictos que estallan entre las cinco hermanas. En la representación teatral que presenciamos la temática de la obra original estaba respetada, aunque hemos podido constatar varios cambios que desvalorizan la obra.

Gracias a la entrevista de Irina Robles, la directora de la obra en el periódico: “Diari d’Andorra” publicado el pasado siete de diciembre, hemos podido entender de cierto modo los cambios efectuados en la representación. Irina Robles afirma que el trabajo de las actrices ha sido excelente sabiendo que no son actrices de elite. La actuación de las actrices, a pesar de alguno que otro error en el diálogo ha sido muy buena. Lo que sí que se puede reprochar es la elección de algunas actrices para cada personaje. Si el espectador ya ha leído la obra original y va a ver esta representación estará sorprendido. Por ejemplo, en la obra original Lorca define a Bernarda como una mujer mala, hombruna y fuerte, en cambio en esta representación Bernarda (Mercedes Canals) es una mujer delgada y femenina lo que desorienta al espectador. Además, en la obra original Bernarda tiene 60 años y aquí la actriz de este personaje no aparenta tener esa edad.  Esta elección de no seguir al pie de la letra el texto original, la directora lo justifica diciendo que la quiso “modernizar”, sacando algunos aspectos a nuestro parecer fundamentales de la obra. Pero, no podemos olvidarnos que la elección de otros personajes ha sido acertada. Por ejemplo, María Josefa (Pilar Capdevila) ha sido uno de los personajes que mejor fueron elegidos. María Josefa, desde su primera entrada hasta la última, rompe con el ambiente tenso de la casa, gracias a la manera en la que se expresaba y en la que caminaba hizo reír a todos los espectadores, y pasar un buen rato. Digamos que gracias a María Josefa el espectador se relaja después de los conflictos tan tensos que han vivido anteriormente.

Por otro lado la elección de traducir el texto original que está en español al catalán, fue un hándicap. La directora  justifica esta elección alegando que esté en español o en catalán la fuerza de las emociones y el simbolismo se transmiten igual. Pero, estando en Andorra y sabiendo que prácticamente todos entendemos el español, si la dirección no hubiese optado por traducir la obra, la representación hubiese ganado mucho más. Además hay palabras que dichas en español tienen más peso y más fuerza que en catalán, como por ejemplo: “pozo de veneno” aquí la palabra veneno impacta; en cambio en catalán: “pou de verí” la palabra “verí” pierde intensidad.

La elección de la música en algunas que otras escenas, ha sido muy buena, aunque nos ha sorprendido el hecho de sustituir el cierre del telón entre cada acto por música. Esto sería un aspecto “moderno” que buscaba la directora. Lo que podría ser reprochable, es que cuando los segadores están cantando y las cinco hermanas los están mirando por la ventana, pues que se oyera más fuerte el canto, para darle más importancia e ímpetu a la situación. En cuanto a la iluminación Jordi Llongueras ha hecho un buen trabajo. Quedaba muy bien la luz anaranjada que iluminaba constantemente a María Josefa en lo alto del plató. La elección del vestuario es algo perturbadora ya que Bernarda, la presunta decente, es la que lleva la falda más corta. La elección de llevar una falda corta quizá es justificable pero aquí es algo contradictorio. Igual que los peinados, en la época en la que fue escrita la obra llevar el pelo recogido era símbolo de pureza y de decencia. En cambio todas las hermanas lo llevaban suelto o con un semirecogido, lo que quizá también es justificado por el toque de “modernidad” de la representación. Finalmente, el hecho de que el espectador asista al cambio de ropa de las hermanas, no creo que haya sido un acierto para nada. En efecto, el espectador está más atento a lo que pasa en el último plano que lo que está pasando realmente en escena. Por ejemplo, el espectador cuando Adela (Gemma García) se cambia el vestido negro al vestido verde, está sorprendido. Dándole estos toques de modernidad, la obra en sí pierde mucha fuerza.

Podemos concluir que la representación de La casa de Bernarda Alba nos gusta, aunque podemos cuestionar el propósito modernizador de esta obra. Por ejemplo, la representación de la misma obra que propone el director Luis Pascual con la interpretación de Bernarda Alba por Nuria Espert, un animal escénico, nos parece más conforme al espíritu lorquiano.

DOS SANTOS Sara 1ª L

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Cette entrée a été publiée le 18 décembre, 2014 par dans Culture.